Raíces
Así no habrá tormenta que me tumbe
Anoche soñé que me crecían raíces de los pies y me quedaba anclada en el suelo. Un suelo de tierra húmeda y aireada, lleno de hierba y flores de colores. Pero estaba a gusto. No trataba en ningún momento de huir. De hecho, una voz femenina y rotunda me decía:
—Así no habrá tormenta que te tumbe.
Y yo me quedaba tan tranquila, observando el paisaje y el cielo que, por cierto, era gris.
Curiosamente me he despertado con sensación de paz y liviandad.
Hace un rato, al sacar mi diario, me he dado cuenta de que la última entrada era del día de mi cumpleaños y que había escrito lo siguiente:


